Nuestra Historia

Crecí con el jabón de Alepo como algo completamente normal. Siempre estaba en casa y se utilizaba cada día, hasta el último trocito. Recuerdo que, de niño, me duchaba durante uno de los frecuentes cortes de electricidad. Me detuve para encender una vela y, al volver, no encontraba el pequeño trozo de jabón que estaba usando. Llamé a mi madre, preocupado. Ella se rió y me dijo que me tocara la cabeza. El jabón estaba allí. Lo utilizábamos hasta que no quedaba absolutamente nada.

Esa sencillez siempre se quedó conmigo. En mi familia, el jabón de Alepo nunca fue un producto con una historia. Era simplemente el jabón que utilizábamos. Como tantas otras familias.

Me llamo Amer Chanati. Más adelante me trasladé a Europa y me establecí en los Países Bajos, buscando una vida más tranquila y serena. La música siguió siendo mi camino. Soy músico y profesor de música, y continué enseñando y actuando en distintos lugares de Europa.

Pero había algo que no dejaba de llamarme la atención.

Los productos cotidianos aquí me parecían cada vez más complejos, llenos de ingredientes innecesarios y muy alejados de la sencillez con la que había crecido.

Empecé a echar de menos esa simplicidad silenciosa. Esa que no intenta impresionar. Esa que simplemente funciona.

Fue entonces cuando sentí que el jabón de Alepo merecía un lugar aquí, no como una moda, sino tal y como siempre ha sido. Auténtico. Sencillo. Elaborado con cuidado. Quería que otras personas pudieran descubrirlo de la misma forma en que yo lo conocí.

Así nació Green Fadel.

Su nombre refleja aquello que representa este jabón: aceite de oliva, aceite de laurel, naturaleza y sencillez. Green surgió de forma natural. Fadel es la familia que lleva elaborando el jabón que ha formado parte de mi vida desde siempre.

Hoy comparto el jabón de Alepo tal y como yo lo conozco: sin atajos, sin exageraciones y con un profundo respeto por la tradición. Simplemente un jabón pensado para usarse cada día, hasta el último trozo.